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¿Qué es el dolor orofacial?
El dolor orofacial es una afección dolorosa que afecta a las estructuras de la cabeza, la cara y el cuello, lo que lo convierte en un problema de suma importancia, ya que abarca diversas áreas del conocimiento sanitario. Esto a veces dificulta el diagnóstico diferencial para los profesionales de la salud, así como la terminología utilizada para ciertos trastornos. Por ejemplo, existe una considerable confusión en cuanto al uso de los términos "dolor orofacial" y "trastorno temporomandibular" (generalmente entre profesionales ajenos al campo).
Muchos profesionales utilizan indistintamente los términos Dolor Orofacial y Disfunción Temporomandibular (DTM). Como se mencionó anteriormente, el Dolor Orofacial abarca todas las estructuras de la cabeza, la cara y el cuello, mientras que la DTM es un conjunto de trastornos que afectan los músculos de la masticación, la articulación temporomandibular y las estructuras asociadas. Un dolor de muelas, una sinusitis maxilar y una migraña son algunos ejemplos de Dolor Orofacial, al igual que la DTM, que en realidad es un tipo de Dolor Orofacial y no su sinónimo.
¿Qué causa la disfunción de la articulación temporomandibular (ATM)?
Los trastornos temporomandibulares (TTM) tienen una etiología multifactorial, lo que significa que intervienen varios factores. Ash, MM (1995) afirma que los TTM suelen ser causados por la interacción desfavorable entre los siguientes factores: neuromusculares, articulares y psicológicos. El aspecto psicológico fue descrito por Yap, AUJ et al., 2002, en su estudio, cuyos pacientes diagnosticados con dolor miofascial y otras afecciones articulares (dolor articular y osteoartritis) presentaron niveles significativos de depresión y somatización.
En general, se acepta que existen factores relacionados con los trastornos temporomandibulares (TTM) que pueden predisponer al paciente a desarrollar la disfunción (factores predisponentes), o incluso iniciarla (factores iniciadores), así como dificultar su control (factores perpetuadores). Estos incluyen: estrés, ansiedad, depresión, traumatismos, aumento de la actividad muscular (debido a una parafunción, por ejemplo: bruxismo (apretar los dientes durante el sueño y la vigilia)), cambios posturales (postura de la cabeza, postura corporal), trastornos del sueño, deficiencias nutricionales y factores genéticos. En algunos estudios se mencionan alteraciones oclusales, pero aún no existe evidencia científica de una relación de causa y efecto entre ellas.
¿Cuáles son los signos y síntomas del trastorno de la articulación temporomandibular (ATM)?
Los síntomas que los pacientes refieren con mayor frecuencia son dolor facial, en los músculos masticatorios, en la articulación temporomandibular (ATM) y cefaleas. Algunos pacientes refieren dolor de oído y tinnitus. Los signos más comunes son sensibilidad a la palpación en los músculos y la ATM, limitación o alteraciones en los movimientos mandibulares y ruidos articulares.
Un dentista debe realizar un examen exhaustivo para establecer un diagnóstico correcto y, en consecuencia, elaborar un plan de tratamiento.
¿Cómo puedo saber si tengo un trastorno de la articulación temporomandibular (ATM)?
Debe consultar a un profesional cualificado para obtener un diagnóstico. Sin embargo, existen cuestionarios autoadministrados que ayudan a detectar a los pacientes con riesgo de padecer trastornos temporomandibulares (TTM). Haga clic en la imagen a continuación (Fig. 1) y responda las preguntas. Si responde afirmativamente a tres o más preguntas, es posible que tenga TTM y debería consultar a un profesional para una evaluación específica.
Figura 1. Cuestionario de la Academia Estadounidense del Dolor Orofacial (AAOP) para el diagnóstico de trastornos temporomandibulares (TTM).
¿Cuáles son las terapias para el trastorno de la articulación temporomandibular (TMD)?
Existen diversas opciones de tratamiento para pacientes con trastornos temporomandibulares (TTM). Como se mencionó anteriormente, debido a su naturaleza multifactorial, el tratamiento debe ser multidisciplinario e involucrar a varias especialidades. Entre los procedimientos odontológicos, podemos mencionar las férulas oclusales (Fig. 2).

Figura 2. Férula oclusal (de resina acrílica) colocada en el paciente.
Otras formas de terapia incluyen asesoramiento sobre los hábitos del paciente (Fig. 3), terapia láser de baja intensidad, farmacología, fisioterapia (termoterapia, ejercicios musculares, reeducación postural, estiramiento muscular, electroestimulación), biorretroalimentación , acupuntura, terapia del habla, tratamiento psicológico y/o psiquiátrico (realizado por un psicólogo, generalmente en pacientes que presentan ansiedad y/o depresión), entre otros.
Figura 3. Folleto informativo para pacientes. Haga clic en la imagen para descargar el folleto.
En los trastornos temporomandibulares (TTM), podemos dividir los enfoques terapéuticos en tres tipos: terapia inicial (o de emergencia), terapia de apoyo (o adyuvante) y terapia definitiva (o de control). La terapia inicial debe centrarse en aliviar los síntomas y proporcionar al paciente información sobre su problema (cuál es la disfunción, posibles factores que contribuyen al problema, enfoques terapéuticos que se pueden utilizar y sus posibles resultados).
Las terapias de apoyo se utilizan generalmente para mejorar la función del paciente (apertura mandibular, función masticatoria, etc.) y a menudo se indican junto con las terapias iniciales.
El tratamiento definitivo busca eliminar los factores que contribuyeron al desarrollo de los trastornos temporomandibulares (TTM). Por lo tanto, un diagnóstico correcto es fundamental para la aplicación de estas terapias. Debemos identificar con precisión el agente causal de la disfunción (si existe) para indicar la mejor opción terapéutica.
En cuanto a los enfoques terapéuticos, inicialmente deberíamos utilizar modalidades terapéuticas conservadoras, reversibles y basadas en la evidencia, ya que estas presentan un menor riesgo de causar más daño al paciente.
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